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15 enero 2012

La comunicación en la familia - ¿Es realmente necesario espiar el celular de su hijo? (off posting)

El avance en la tecnología nos ha permitido simplificar muchas cosas en nuestra vida, pero también a aumentado la falta de comunicación en la familia; y el poder monitorear las actividades de nuestros hijos no ha sido la excepción. Como toda tecnología avanzada, los programas de monitoreo deben ser usados con responsabilidad y prudencia, sobre todo si los utilizamos para personas cercanas y no para nosotros mismos.

 En el caso de los programas para monitorear la posición del celular y las actividades de este, puede ser útil para proteger a nuestros hijos de varios peligros potenciales; siempre que tengamos buenas razones para creer que es realmente necesario. Sin embargo, en cualquier caso la mejor solución es fomentar una buena comunicación con nuestros hijos... y cuando esta es bien fomentada no es necesario recurrir a invadir su privacidad.

¿Cuál sería la razón por la que quiere instalar un programa de monitoreo a su hijo?

  • "Mi hijo es muy joven todavía y debo saber cada detalle de su vida para decirle lo que debe hacer."

  • "Creo que mi hijo está relacionándose con personas peligrosas y no quiere decirme nada, su integridad física o su vida podrían correr peligro."
Si usted se siente identificado con la segunda opción puede que le sea útil utilizar un software como Spybubble. Si se siente identificado con la primera es posible que sólo sea necesario mejorar un poco la comunicación con su(s) hijo(s). He aquí algunos consejos que le podrían ser de utilidad:


  • ¿Qué hacer antes o durante una discusión con su hijo?
Es importante que, en lo posible, evite enojarse y etiquetar a su hijo con expresiones categóricas como: "tú siempre haces eso" ó "tú nunca haces aquello". Con esto sólo logrará que su hijo no sólo no le quiera escuchar, sino que restará importancia al problema y creerá que lo que haya hecho no es tan grave pues pensará que usted sólo está exagerando para añadir peso a su acusación (tú nunca... tú siempre... ). Por difícil de creer que le resulte a su hijo sí le importa cómo se siente, por lo tanto vaya a la raíz del problema en lugar de hacer una lista de acusaciones: si su hijo entiende el efecto que puede tener en usted sus acciones es posible que esté más dispuesto a hacer cambios. Claro que, es importante que no intente manipularlo para hacerlo sentir culpable.

Si se siente muy molesto o enojado procure no hablar. Mejor tómese un respiro, deje el asunto para otro momento y cuando se sienta más tranquilo hable con su hijo. Escuche atentamente y no sea impulsivo si lo que le dice su hijo no le agrada. Recuerde que su hijo podría estar pasando por una experiencia nueva y debe aprender a verla como lo que es. Sea comprensivo y evite enojarse por lo que su hijo le cuente, así evitará que su hijo no deseee contarle otras cosas en un futuro. Si su primera reacción es regañarlo, es probable que su hijo no quiera volver a contarle algo parecido. Esto nos lleva a otro punto.

  • ¿Qué debo hacer para que mi hijo esté más dispuesto a hablarme?
Podría sorprenderle que según cierta encuesta, los adolescentes valoran más los consejos de sus padres que los de sus amigos o los de los medios de comunicación. Entonces, ¿Por qué a algunos padres les resulta toda una proesa hablar francamente con sus hijos y aconsejarlos? ¿Cuál es la razón por la que su hijo no desea hablar con usted?

No concluya que su hijo ya no lo quiere o que no sea parte de su vida. Es de hecho durante la adolescencia que necesitan más de usted. Una de las razones puede ser que usted casi nunca esté dispuesto a escucharlos por falta de tiempo o por fatiga. Si ese es el caso pregúntese si da la impresión de estar muy ocupado o inaccesible, de ser así muéstrese más atento.

Si su hijo le comenta que "metio la pata" ¿cuál es su reacción? Tenga en cuenta que los jóvenes estarán menos dispuestos a contarle algo si su primera reacción es enojarse. También podrían sentirse engañados si les promete no enojarse y termina haciéndolo al contarle lo que hicieron. Ya sea que no les haya o les haya prometido no enojarse ¿podría escucharles calmadamente y con empatia mientras le hablan?

Es importante también que respete la confidencialidad de su hijo y no divulgue sus sentimientos y errores a los demás, pues su hijo podría tardar en recuperar su confianza.

Si quiere iniciar usted una conversación, busque un buen momento para hacerlo, y en lo posible cuéntele problemas por los que usted paso que sean similares a los de su hijo. Su hijo podría sentirse sorprendido y aliviado al saber que no es el único que paso por ese problema. Al contarles como afrontó usted el suyo evite "darle lecciones o moralejas", más bien, permita que ellos saquen sus propias conclusiones según lo que usted vivió y sintió al final. Si su hijo sabe que no lo va a criticar, regañar o burlarse de él por lo que hizo estará muy dispuesto a hablarle confidencialmente.

(Fuente: Lo que los jóvenes preguntan: respuestas prácticas. Vol 1. Páginas 291-296. Editado  por los Testigos de Jehová)

Fomentar una buena comunicación puede no ser fácil al principio, pero lograrla protege a los hijos mucho más que cualquier tecnología avanzada de la actualidad. Ponga en práctica estos consejos y mejore la comunicación en la familia.